La salud en Venezuela en estado critico

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La salud fue una de las banderas iniciales que levantó el Chavismo en Venezuela.  Sin embargo la realidad ahora es totalmente diferente. Venezuela está en el umbral de una crisis humanitaria por el resurgimiento de enfermedades tropicales y no tiene los recursos para enfrentarla.

¿Hubo mejoras en salud bajo la revolución?

Aunque los servicios médicos ya eran gratuitos en los hospitales de Venezuela, mucha gente percibió que hubo una mejora durante el chavismo. La revolución de Chávez se alió a la revolución de Fidel Castro y se “importaron” médicos que construyeron la Misión Barrio Adentro desde el 2003: un sistema de médicos ambulatorios que visitaba a los pacientes en sus casas, además de establecer centros de atención dentro de las barriadas pobres de la ciudad. Esta iniciativa expuso a muchos ciudadanos de los sectores de bajos recursos a un supuesto tratamiento individualizado gratuito que jamás habían recibido. Posteriormente la Misión Milagro ofreció servicios oftalmológicos y lentes gratuitos a las personas de bajos recursos y en algunos casos se costearon ciertos tratamientos en Cuba.

Se han creado hasta 10,000  Centros de Diagnóstico Integral (CDI) para coordinar las operaciones de Barrio Adentro sin embargo apenas 1,200 de esos centros medio operan, aún cuando el gobierno venezolano continúa enviándole a Cuba cerca de 100,000 barriles diarios de petróleo para pagar por esos servicios.

¿Cuál es la problemática actual?

La popularidad del sistema necesito de más médicos de los disponibles y se añadió personal de dudosa preparación. Ninguno de los médicos cubanos ha cumplido los trámites para ejercer en Venezuela pues el gobierno sencillamente prefirió ignorar el trámite con el colegio venezolano de médicos. Aparte de algunos casos de mala praxis, el abandono a los hospitales ha sido criminal. El deterioro de la infraestructura hospitalaria conjuntamente con las constantes fallas eléctricas nacionales está obligando a los cirujanos a operar bajo la luz de linternas y teléfonos celulares. El hacinamiento en los hospitales está a niveles tan críticos que incluso varios recién nacidos deben compartir una misma cuna y algunos adultos son tratados en el piso.

El régimen ha impuesto límites de precios que imposibilitan la comercialización además de políticas de expropiación sin respeto a las leyes. Esto ha llevado a muchas empresas a reducir sus inversiones o movilizarlas fuera del país. La consecuencia de este hecho es que ahora hay que importar la mayoría de los productos que antes se manufacturaban en el país, incluyendo medicamentos. Actualmente se debe importar casi el 80% de los bienes. Se reporta una escasez de medicinas del 80% para enfermedades crónicas, llegando al 100% para tratamientos de ciertas condiciones como hipertensión, antirretrovirales, anticancerígenos y antibióticos. Faltan 22 de los 30 fármacos de quimioterapias más utilizados y no hay medicamentos para la diabetes. En el país escasean al mes entre 11 y 19 fármacos para el tratamiento de VIH. Varios laboratorios reportan el agotamiento de reactivos para la realización de exámenes. Recientemente CNN denunció que alrededor del 95% de los hospitales solo cuenta con el 5% de los insumos médicos.  El gobierno mantiene una deuda de unos US$4 mil millones de dólares con las empresas privadas de medicamentos. Tanta es la precariedad que ya se están comenzando a ver muertes por faltas de medicamentos, sobre todo en pacientes con cáncer, hipertensión y diabetes.  Hay denuncias que en diferentes hospitales del país por la falta de insumos mueren de 3 a 4 bebés prematuros a diario.

El deterioro de la Salud Pública es evidente. Esto se aúna a la grave situación de supresión de datos epidemiológicos por parte del Ministerio de la Salud y el no reporte del número de casos fatales por dichas enfermedades. Esta represión de información ha sido una política del Estado que atenta contra la salud de los ciudadanos. No hay transparencia en los reportes oficiales y no se están tomando medidas para el control y prevención de las enfermedades.

La criminalidad (robos, secuestros, asesinatos, etc) se ha incrementado exponencialmente sin control debido a la reinante impunidad en Venezuela. Los robos ahora se están realizando en masa: cines, autobuses, iglesias, centros comerciales son robados en grupos y los hospitales no son la excepción. En los últimos seis años ha habido 11 tiroteos dentro de los centros médicos.  La impunidad criminal ha incrementado la violencia a niveles insoportables lo cual ha obligado a la mayoría de los profesionales a buscar refugio en otras latitudes, los médicos se unieron a este éxodo. La Federación Médica Venezolana (FVM) calcula que más del 57% de los galenos venezolanos han emigrado al exterior y reportan que aproximadamente 15 mil médicos se han ido del país. Los pocos médicos venezolanos que trabajan en esta misión ganan menos de $400 al mes.

La gran perversidad del servicio Barrio Adentro es la explotación del ser humano por el Estado: los médicos cubanos son esclavizados por la dictadura Castrista para trabajar para el régimen venezolano que los explota en condiciones infrahumanas: viven hacinados, en pocilgas, con una miseria de paga (el gobierno de Cuba les paga una pequeña fracción) y son constantemente supervisados. Se estima que más del 50% de los médicos cubanos han desertado.

¿Cómo impacta esto al resto de Latinoamérica?

Venezuela está pasando una implacable emergencia en salud con el retorno de enfermedades que llevaban décadas erradicadas o controladas, como la malaria, la difteria, la varicela (lechina) y el sarampión. La tuberculosis está reapareciendo afectando a las poblaciones pobres, indígenas y penitenciarias.  El dengue sigue expandiéndose y se puede agravar la situación de enfermedades transmisibles por picadura de mosquitos con la posible incidencia del nuevo virus de Chikungunya y el Zika en Venezuela. El gobierno está reprimiendo información sobre los casos de H1-N1, leptospirosis y otras enfermedades, pero se sabe que existen casos latentes y en crecimiento. Hay un aumento alarmante de casos de mal de Chagas cuya incidencia está alcanzando cifras nunca vistas en los últimos 50 años debido a la falta de control del vector (el chipo) en zonas marginales, así como un repunte de la Fiebre Hemorrágica Venezolana (FHV, causada por el virus Guanarito,También conocido como el Ebola venezolano) en los estados Portuguesa, Barinas y Guárico, con más de una docena de decesos.

La falta de mantenimiento en todo el sistema de cloacas y aguas negras y el advenimiento de las lluvias presagian una catástrofe mayor. El inadecuado tratamiento de aguas hace que se esté surtiendo aguas contaminadas para su uso cotidiano. La escasez de divisas ha colapsado a las empresas de empaque por lo cual el suministro de aguas potables embotelladas se ha visto perjudicado.  La amibiasis en recién nacidos ha sido otra prueba del abandono de la salud que se está manifestando en lugares donde históricamente no existía este protozoario en niños lactantes.

Las movilizaciones masivas de población presagian un potencial contagio que afectará a toda la región americana: muchos países reportan el incremento de enfermedades debido a pacientes provenientes de nuestro país.

Con todas estas restricciones y la poca inversión en el sector salud muchos enfermos en Venezuela ya tienen una sentencia de muerte. Es urgente y necesario abrir un canal humanitario para salvar la vida de muchos pacientes

Por :  Fadi Obeid  y David Bonyuet

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