“No queremos balas ni bombas.Queremos medicinas”

Bombas y medicinas

 

La crisis humanitaria  se profundiza cada día más, y sobre todo en este tiempo de crispación durante el cual más del 80 %  de los venezolanos no desea vivir bajo un sistema de gobierno totalitario , único  causante de la debacle económica y social que  conlleva al aumento de la pobreza, el resurgimiento de  enfermedades  que han escapado del control sanitario, el ascenso dramático de las tasas de mortalidad infantil y materna además del  incremento de los casos de desnutrición aguda en la forma severa  con una repercusión importante en los niños menores de 5 años. El gremio de la salud salió a la calle, sumándose a las numerosas protestas pacíficas que han protagonizado hasta ahora,  durante 56 días de resistencia y lucha, la mayoría de los sectores de la sociedad civil. Sin embargo, a pesar de ejercer el derecho reflejado en la  Constitución vigente (Art.68) el cual contempla el derecho a “manifestar pacíficamente y sin armas “la represión de parte de los cuerpos de seguridad del Estado ha sido implacable  y totalmente violatoria de los derechos humanos.

El pasado 22 de mayo, se llevó a cabo la manifestación por el derecho a la salud y la vida convocada por el sector salud. Bajo la consigna “No queremos bombas, queremos medicinas “ se trató de llegar al Ministerio del Poder Popular para la Salud a fin de  exigir , entre otras cosas , la apertura de un  canal humanitario con el objetivo  de solventar la grave escasez de medicamentos , que cada día pone en riesgo la vida de los venezolanos. La única respuesta obtenida ante este clamor fue la represión desmedida y brutal con el uso abusivo e incorrecto  de bombas lacrimógenas y otras medidas de represión no contempladas en los patrones regulares  para el control del orden público y que ya son del uso común en Venezuela  para contener  a toda una sociedad la cual  ejerce su derecho a luchar de manera pacífica por  un país  libre, actualmente secuestrado y despojado de todos los principios democráticos.

Fue una manifestación multitudinaria, con  amplia representación de todos los gremios de la salud, académicos, sindicales, ONG asociadas a la salud, pacientes, sociedad civil. Todos unidos en función de una sola causa. Sin embargo no hubo compasión del Régimen, el cual a pesar de estar en conocimiento de la presencia de pacientes, no tuvo el más mínimo respeto por los derechos humanos. Precisamente, el mismo día que se llevó a cabo dicha manifestación, murió el tercer niño de la Unidad de Hemodiálisis del hospital J.M de Los Ríos a causa de la infección del catéter que representaba la vía de acceso para poder realizarle la hemodiálisis. La misma causa ocasionó el fallecimiento de los otros dos pacientes.

Es imposible, ante estas dramáticas  circunstancias y muchas otras más, no expresar la indignación y la impotencia  que se siente  el no poder ofrecer  a los pacientes la atención médica  oportuna y adecuada.  La salud ha estado sujeta a un abandono  de manera constante y permanente  el cual se ha exacerbado en los últimos tres años, ha sido público y notorio el fallecimiento de ciudadanos venezolanos tanto niños como adultos por la escasez de medicamentos e insumos, lo cual se ha podido evitar. El presupuesto el cual  se estima cada año para la Nación, tiene que pasar por la Asamblea Nacional para ser aprobado bajo la figura de una ley presupuestaria, aspecto que no cumplió el régimen, un presupuesto  el cual fue designado para este año 2017  y  su vez  desconocido   por el  poder legislativo.

Por lo tanto este sería uno  de los muchos actos ejecutados por este gobierno totalitario que lo colocan al margen de la Constitución,  y por si fuera poco el presupuesto designado para el Min-defensa supera con creces al que fue destinado a los Ministerios de salud y alimentación. Según un trabajo  periodístico de  investigación publicado en este prestigioso medio “El presupuesto designado al Min-Defensa para este año supera 9 veces al de alimentación” además “El Min- salud está en el sexto lugar en las prioridades”, en relación al orden presupuestario. Es indiscutible que Venezuela está siendo gobernada por grupos de poder inescrupulosos e inhumanos para los cuales  lo más importante es la asignación de recursos al sector militar. Un país en el cual la desnutrición  aguda en la población infantil aumenta de manera acelerada en sus forma más grave  y que ya sobrepasa los umbrales de severidad según la OMS en tiempos de crisis, que la escasez de medicinas ha cobrado la vida de muchos venezolanos, es inevitable el clamor el cual debe ser gritado a viva voz por todos los venezolanos de forma permanente: ¡No queremos balas ni bombas, queremos medicinas, insumos médicos y  alimentos! Anhelamos el derecho a  tener una vida digna en una  Patria democrática y libre. ¡No es delito!

Por @mariayanesh  Publicado en el Nacional Web el 30/5/2017

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